Fue una tarde muy especial y llena de nostalgia.Viernes, 13 de octubre, a las cinco de la tarde, Francisco Rivera toreó en la aldea del Rocío, donde se encuentra las cenizas de su madre Carmina Ordoñez y donde tantos recuerdos y tantos momentos emotivos ha vivido.
El recuerdo de Carmen estuvo presente toda la corrida en la que el diestro compartió cartel con el rejoneador Leonardo Hernández, que cortó una oreja, Javier Conde que consiguió tres y Curro Díaz otras dos.
Francisco consiguió una ovación y una oreja, y en barrera tuvo su mejor apoyo, Blanca Martínez de Irujo , su pareja, que quiso estar cerca en un día tan especial. Blanca lo pasó mal sobre todo en el momento de entrar a matar de Francisco, desde la barrera no pudo evitar el intentar ocultarse tras el capote de paseo que Fran colocó en el sitio en el que ella se sentaba. Después hubo otro pequeño susto al sufrir el diestro una caída sin consecuencias en la cara del toro.
Al finalizar la tarde el rostro de Blanca ya reflejaba la tranquilidad y la alegría de compartir una tarde tan especial con su pareja. Vestida de manera informal, zapatillas de deportes y vaqueros, llevaba como único adorno unos colgantes de plata, uno de ellos era la figura de una tortuga.
En la plaza también estuvo Estrella Morente, que una vez más destacó por su belleza racial, con un favorecedor sombrero apoyó a su marido y pidió para el la oreja, tras una tarde triunfal en la que Javier Conde brindó un toro a su esposa, el matrimonio acudió a casa de su buen amigo Miguel Báez Litri y su esposa, Carolina Herrera, ambos también en la plaza. En esta ocasión Carolina lució un modelo muy veraniego y campestre y sandalias doradas.
SEVILLA PRESS