Antonio Rendón . La Comandancia Naval de Sevilla volvió a convertirse en escenario de recuerdo y homenaje a los marinos españoles que, con valor y sentido del deber, entregaron su vida o protagonizaron destacados actos de heroísmo durante los acontecimientos bélicos de 1898, en el marco de la denominada Guerra Hispano-Estadounidense, también conocida históricamente como Guerra de Cuba.

El acto, organizado por la propia Comandancia Naval de Sevilla con la colaboración de la Hermandad Monárquica de España y la Liga Naval, se celebra anualmente en torno al 4 de julio, fecha en la que se recuerda la actuación de la escuadra española del almirante Pascual Cervera durante la campaña de Cuba. En esta ocasión, al coincidir el 4 de julio con sábado, la ceremonia tuvo lugar en la jornada más próxima a esta efeméride.

La conmemoración estuvo presidida por el capitán de navío y comandante naval de Sevilla, José Daniel Aller Lacalle, quien afronta su despedida de la ciudad tras cuatro años al frente de la Comandancia. Se trató, por tanto, de uno de sus últimos actos oficiales en Sevilla, en una jornada marcada por la solemnidad y el reconocimiento a quienes formaron parte de uno de los episodios más significativos de la historia naval contemporánea de España.

El acto contó con una notable presencia de público y representantes de las asociaciones invitadas. Durante la ceremonia, el historiador José Antonio Esquinas pronunció una alocución dedicada a los acontecimientos del 4 de julio de 1898 y al contexto histórico de la campaña desarrollada en aguas cubanas, contribuyendo a poner en valor la memoria de aquellos marinos y el significado de una página fundamental de la historia de España.

A continuación, se procedió al izado de la Bandera Nacional y a la posterior ofrenda de una corona de flores ante el azulejo conmemorativo dedicado a las campañas de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Este espacio de memoria, que custodia simbólicamente tierras procedentes de aquellos territorios, constituye un lugar de especial significado histórico y de homenaje permanente a los españoles que participaron en aquellos acontecimientos.

La jornada concluyó en el interior de la Comandancia Naval con un brindis por Su Majestad el Rey Felipe VI, en su condición de máximo representante de la Corona y de primer marino de España, poniendo el broche final a una ceremonia marcada por el respeto a la memoria histórica, el espíritu de servicio y la tradición naval española.