UTRERA (Sevilla).— La Sinagoga de Utrera se convierte en aula. Unos 120 estudiantes de la Universidad de Sevilla trabajarán sobre el enclave dentro del convenio de colaboración firmado en julio entre la institución académica y el Ayuntamiento para estudiar, documentar, conservar e interpretar el patrimonio histórico de la ciudad.

Dos grupos de alrededor de 60 alumnos han visitado ya el inmueble para conocer de primera mano su evolución histórica y arquitectónica. En los próximos días se sumarán otros sesenta. Esas visitas son el trabajo previo sobre el que se levantarán dos proyectos diferenciados.

Un modelo digital que no cierra las preguntas

La primera línea plantea un caso piloto de gemelo digital aplicado al patrimonio histórico, un terreno en el que la Sinagoga resulta especialmente atractiva por su complejidad: un edificio que ha acumulado usos y reformas durante siete siglos.

La particularidad del planteamiento es que no busca una reconstrucción tridimensional al uso. En lugar de ofrecer una imagen definitiva del edificio, el modelo permitirá alternar entre el estado actual, las distintas fases históricas interpretadas, las evidencias arqueológicas documentadas y las hipótesis que siguen abiertas a futuras campañas de excavación.

El sistema integrará información geométrica, histórica, arqueológica, documental y arquitectónica, y está pensado para ir evolucionando a medida que avance el conocimiento científico sobre el conjunto.

Sala, escuela y centro de documentación flamencos

La segunda línea de trabajo es de naturaleza arquitectónica: los estudiantes elaborarán una propuesta para convertir el enclave en un centro dedicado al flamenco, partiendo del peso que esta manifestación tiene en el patrimonio inmaterial y la identidad utreranas.

El programa contemplará una sala de flamenco, una escuela y un centro de investigación y documentación, además de las dependencias y zonas comunes necesarias. El ejercicio obligará al alumnado a encajar esos usos nuevos con la singularidad histórica y los valores patrimoniales del inmueble.

La idea conecta, además, con la propia biografía del edificio: antes de que se confirmara su origen, el inmueble del Niño Perdido albergó la sala de fiestas Los Montoya, una de las más populares de la campiña sevillana, por cuyo escenario llegó a pasar Camarón de la Isla.

Siete siglos y cinco usos

El conjunto se identificó en febrero de 2023 como la quinta sinagoga documentada con certeza científica en España, tras las dos de Toledo, la de Segovia y la de Córdoba. Las excavaciones habían arrancado en noviembre de 2021 siguiendo una pista documental: la descripción que el historiador utrerano Rodrigo Caro dejó en 1604, situando la sinagoga de la judería local justo donde después se levantó el Hospital de la Misericordia.

Desde su construcción en época medieval, el edificio funcionó sucesivamente como sinagoga, hospital, casa cuna, escuela, bar y discoteca, sin dejar de tener uso en ningún momento.