El maestro jerezano recibe el II Premio Andaluz de las Bellas Artes rodeado de artistas, periodistas y representantes de la cultura andaluza

La sede de la Fundación Cajasol, en la plaza de San Francisco, se convirtió este martes en escenario de una noche dedicada a uno de los grandes compositores españoles. Manuel Alejandro recibió el II Premio Andaluz de las Bellas Artes, un galardón promovido por Grupo Joly y Fundación Cajasol, después de que en su primera edición fuera distinguido el pintor Hernán Cortés.

El compositor jerezano, nacido en 1933, llegó al acto acompañado por una obra que ya forma parte de la historia de la música en español. Yo soy aquel, Se nos rompió el amor, Soy rebelde, Corazón de poeta o Qué sabe nadie son solamente algunos de los títulos que explican por qué su nombre está asociado a la banda sonora sentimental de varias generaciones.

Una noche de amigos

El acto tuvo también un marcado carácter de encuentro entre artistas. Entre los asistentes estuvieron María del Monte con Inma Casal, Eugenia MARTINEZ de Irujo con su marido Narci, Carlos Herrera, Manu,Pastori, Pasión Vega y Laura Gallego, representantes de distintas generaciones y sensibilidades de la música andaluza.

La presencia de estos artistas convirtió la ceremonia en algo más que una entrega institucional. Fue una reunión alrededor de un compositor cuya influencia ha atravesado estilos, generaciones y fronteras.

Manuel Alejandro ha escrito para algunas de las grandes voces de la música española y latinoamericana. Su repertorio está unido a nombres como Raphael, Rocío Jurado, Julio Iglesias, Nino Bravo, Jeanette y Alejandro Sanz, entre muchos otros.

Carlos Herrera: “Ha sobrevivido a las modas y a las tecnologías”

Uno de los momentos centrales de la ceremonia fue la semblanza pronunciada por Carlos Herrera, que puso el acento en una característica esencial de la trayectoria de Manuel Alejandro: su capacidad para permanecer.

Han cambiado los discos, los formatos, las emisoras, las formas de escuchar música y las modas. Sin embargo, las canciones continúan llegando al público.

Herrera destacó precisamente esa capacidad del compositor para sobrevivir a las modas y a las tecnologías, una permanencia que constituye una de las claves de su trayectoria.

Antonio Pulido: varias generaciones reconocidas en una canción

El presidente de Fundación Cajasol, Antonio Pulido, ejerció de anfitrión de la ceremonia y puso palabras a la dimensión popular de la obra del homenajeado.

Pulido definió hablar de Manuel Alejandro como hablar de “varias generaciones de españoles que han aprendido a reconocerse en una canción”, y vinculó su obra a momentos de alegría, despedidas, encuentros, nostalgias y sueños colectivos.

El premio fue entregado a Manuel Alejandro por Antonio Pulido y José Joly, presidente del Grupo Joly.

Manuel Lombo pone voz al homenaje

La mejor manera de homenajear a un compositor de canciones era, naturalmente, cantarlas.

El acto contó con la intervención de Manuel Lombo, acompañado al piano por Chico Pérez. Entre las canciones interpretadas estuvieron A que no te vas y Procuro olvidarte, que devolvieron al protagonista de la noche aquello que ha sido durante décadas su principal instrumento: la emoción convertida en melodía.

Durante unos minutos, el premio dejó de ser una ceremonia para transformarse en un concierto íntimo en torno a la obra de Manuel Alejandro.

El compositor reivindica la poesía

Manuel Alejandro tomó después la palabra y, fiel a su personalidad, recibió los elogios con humildad y sentido del humor.

El compositor reivindicó la poesía y el sentimiento como elementos esenciales de la canción y expresó su preocupación por la situación actual del oficio de compositor, que considera en retroceso.

También recordó a algunos de los grandes maestros que han marcado su formación y su manera de entender la música, entre ellos Gershwin, Bernstein, Quintero y León y Quiroga, Cole Porter, Augusto Algueró y Michel Legrand.

Su reflexión apuntó hacia una idea que atraviesa toda su trayectoria: una canción no es únicamente una melodía ni solamente una letra. Es la unión de ambas.

El maestro de las grandes voces

La dimensión de Manuel Alejandro se entiende mejor al repasar las voces para las que escribió.

Raphael convirtió varias de sus composiciones en himnos de la canción española. Rocío Jurado encontró en él a uno de sus grandes autores. Julio Iglesias, Nino Bravo, Jeanette, José José y Alejandro Sanz, entre muchos otros intérpretes, contribuyeron a extender su repertorio.

Su relación con los cantantes ha sido especialmente singular porque Manuel Alejandro no solamente escribía canciones: construía canciones alrededor de una personalidad artística.

El propio Alejandro Sanz, ahijado del compositor, ha definido esa capacidad utilizando la imagen de un sastre que hace un traje a medida para el artista. )

Una vida dedicada a la canción

El premio reconoce una trayectoria que no se limita a la composición. Manuel Alejandro también ha desarrollado trabajos como arreglista y productor, además de su extensa labor como autor.

El jurado, presidido por Carlos Colón, destacó su capacidad para convertir los asuntos del corazón en materia artística y definió su trayectoria como la de un autor que ha compuesto durante décadas la banda sonora de un país.

El jurado está integrado, además, por Bernardo Bueno, experto en gestión cultural y comunicación artística; Gloria Ruiz, subdirectora de Actividades de Fundación Cajasol; y Tomás Valiente, director general de Grupo Joly.

Sevilla y Manuel Alejandro

El homenaje tuvo también un significado especial por la relación del compositor con Sevilla.

Manuel Alejandro recibió en 2024 la Medalla de la Ciudad de Sevilla, reconocimiento que se sumó a otros galardones de su carrera, entre ellos el Grammy Latino y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Su presencia anoche en la capital andaluza reunió, por tanto, dos territorios íntimamente ligados a su biografía: Jerez, donde nació y donde recibió buena parte de su sensibilidad musical, y Sevilla, ciudad que también ha reconocido públicamente su trayectoria.

Una fotografía de la música andaluza

La imagen de Manuel Alejandro rodeado de artistas como María del Monte, Niña Pastori, Pasión Vega y Laura Gallego, junto a los representantes de las instituciones promotoras y personalidades de la cultura y la comunicación, dejó una de las fotografías culturales de la noche sevillana.

No era solamente el homenaje a un compositor.

Era el encuentro de varias generaciones de artistas alrededor de alguien que escribió para varias generaciones de público.

Y quizá ahí esté la verdadera dimensión del premio.

Porque Manuel Alejandro ha conseguido algo que muy pocos autores alcanzan: que sus canciones no parezcan antiguas cuando vuelven a sonar.

Siguen hablando de amor, de pérdida, de deseo, de soledad, de esperanza.

Siguen hablando de nosotros.

Y anoche, en Sevilla, toda una sala volvió a reconocer en esas canciones una parte de su propia memoria.