Desde la Inquisición al ‘santo’ oficio

calle rioja

El comunicador. El empresario. El soñador. El actor de teatro. El americano. Todos los Quintero de Jesús aparecen en el libro ‘Quinterianos’, de Marina Bernal


Francisco Correal

19 de octubre 2026 - 06:55

Amenazaba lluvia y se jugaba el Betis-Barcelona, pero el salón de actos de la Fundación Cajasol se llenó, algunos con paraguas, para la presentación del libro ‘Quinterianos’. (‘El legado de Jesús Quintero’), de Marina Bernal (Sevilla Press). El título del libro surgió en la casa de Jesús en El Portil (Huelva). Era el proyecto para un programa que pensaba hacer con Manuel Ovalle, reportero gráfico presente en un sinfín de conflictos bélicos, uno de los muchos amigos que aparecen en este libro coral, una colina de muchos.

Formé parte del primer equipo de guionistas de El Loco de la Colina, la primera transgresión de Quintero, porque en Radio Nacional le exigieron que el programa se llamara ‘Para mayores sin reparos’, un guiño a las calificaciones que la Iglesia le daba a las películas. Primavera de 1982. Era como entrar en el Siglo de Oro: en la técnica, Calderón (Antonio), en la producción, Cervantes (Paco), su verdadero psicoanalista. El padre de Pablo, ahijado de Quintero, y de Marta Cervantes. Dos de los muchos protagonistas de este libro. En primera fila, María Indiano, la mujer de Quintero, a quien conocería cuando ella venía de trabajar en un proyecto de Antonio Cuadri. Nombre fundamental porque el cineasta es pariente de Antonio Jiménez Filpo, el cuerdo de esta locura radiofónica y televisiva, el creador de Caligari Films, que como él mismo dice surgió antes que el grupo Gabinete Caligari como homenaje a la película de Murnau.

Quintero se vino desde Madrid a Sevilla y de Radio Nacional de España, su primer destino, pasará a Radio Sevilla. De esa aventura de la calle González Abreu aparecieron por la presentación protagonistas como Honorio Pinillos, que aterrizó desde los Cuarenta Principales, Javier Andino, uno de los Javieres esenciales de Jesús junto a su inseparable Javier Salvago, su particular Garcilaso. Y Mercedes de Pablos, que haría las veces de subdirectora para quitarle y ponerle la camisa de fuerza hertziana a quien definió como “un déspota de la calidad”. El despotismo ilustrado elevado a la enésima potencia (con Cervantes y Calderón). El más bisoño era Manolo Arenas (21 años).

Jesús Quintero (San Juan del Puerto, 1940), hijo de lepero y moguereña, paisano por tanto del Nobel Juan Ramón Jiménez, que hizo las Américas antes que él, soñaba con ser hombre de teatro. Tenía cualidades. Al escenario, como tantas veces habrá hecho en su dilatada trayectoria teatral, subió Antonio Andrés Lapeña. Recordó la presencia de Quintero en 1961 en un concurso teatral que ganó con la Agrupación Álvarez Quintero. Era la obra ‘Inquisición’, de Diego Fabbri. Quintero hacía de seminarista, figuraba como Alberto de Rosso (homenaje a la actriz María Alfonso Rosso), un certamen en el que participaban Alfonso Eduardo Pérez Orozco (participó con Quintero en el programa Estudio 15-18), Alfonso Guerra o Idilio Cardoso.

A Quintero le daba miedo el barco, por eso no aceptó la invitación de Manolo Ovalle de participar en el Aula Navegante capitaneada por Miguel de la Cuadra Salcedo en el ‘J.J. Sister’, rebautizado como ‘Guanahaní’ para hacer las réplicas de los viajes de Colón, esos que Quintero soñaba de joven cuando preguntaba a los frailes franciscanos del monasterio de La Rábida. En 1988 coincidí con Ovalle en uno de esos viajes, con escalas en San Juan de Puerto Rico, Santo Domingo (con Julio Iglesias a bordo), La Habana, Lisboa y Cádiz. También le daba miedo el avión, como le consta a Esther Retamal, que aceptó la invitación de Marina de participar en este libro enviando sus recuerdos desde Laos, Camboya, China o Vietnam donde ha pasado medio año en un programa para Televisión Española. Desde las Asias evocando al hombre de las Américas.

Marina Bernal nos hizo subir al escenario y yo me sentía Leivinha al lado de Pereira (María Jesús). Mi compañera del Diario de Sevilla conoció a Marina haciendo un reportaje sobre la herencia de Paquirri. Conocí a Marina con el mejor de los testigos, Rafael Aberti. Una frase del poeta de El Puerto es el título de uno de los dos libros que Marina ha dedicado a Rocío Jurado, una de las mejores amigas de Jesús Quintero, una de sus mejores entrevistadas.

Pregonero del Carnaval de Cádiz, era más del flamenco que de las Carnestolendas, pero en el libro aparecen el Selu y el Yuyu y todos los artistas que han versionado Ratones Coloraos, empezando por Joaquín Sabina. Canción que sonó con Laura Vital a la voz, Juan María Real a la guitarra y Daniel Mata al piano. Quintero llamaba a deshora a Alejandro Sanz para plantearle cuestiones filosóficas. Comparte con Antonio Banderas que los dos lograron el reconocimiento con sus apellidos maternos y crearon sendos teatros propios. El de Quintero, en el antiguo cine Pathé.

Un instituto de Huelva creó un aula con el nombre del Loco de la Colina

En el libro y en su presentación se habla de las entrevistas imposibles: la de Fidel Castro, que les llevó a una vigilia inútil en La Habana; la de Bin Laden. Alguien contó que Jesús hubiera dado “todo lo que tenía” por entrevistar al líder de Al Qaeda. No le hizo falta para perder más de una vez todo lo que tenía. Y la entrevista con el Papa Francisco, de cuyo nombramiento, por llamada telefónica de mi mujer, me enteré cuando estaba con Pive Amador en los camerinos del Teatro Quintero. “Han nombrado a Bergoglio”.

La idea del libro toma forma cuando un instituto de Huelva, el IES La Marisma, crea el Aula de Comunicación Jesús Quintero. “Ya no nos escuchamos unos a otros”, decía en el escenario el creador de este aula, Fran Cortés. Marina escribe y hace fotos. Un todoterreno del periodismo en sus diferentes formatos. Sus amigas fotógrafas acudieron a su llamada: Conchitina cogió el Ave en Madrid, Cristina Quickler se regaló el libro por su cumpleaños; la cineasta Marian Matachana viajó desde Málaga.

El Quintero del teatro Quintero le dio la última oportunidad a Arturo Fernández (con 90 años). Un libro sobre Quintero presentado en la penúltima jornada de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. Terminé con esta alineación, equipo con ‘speaker’: Quintero; Benito Moreno, Carlos Álvarez-Nóvoa, Rogelio Reyes, Manuel Salinas; Saborido, Melado, Alejndro Rojas-Marcos; Pelé, Alfonso Guerra y John Lennon. Todos ellos nacidos en 1940, los 40 Principales, primer año entero de la Segunda Guerra Mundial, primer año entero de la posguerra española. Para un Quintero de Paz que descubrió el santo oficio (de la radio) después de representar ‘Inquisición’.