La Más Grande falleció el 1 de junio de 2006, dejando un legado imperecedero de música y grandes frases y momentos.
Más información: Manuel Alejandro: “A Rocío Jurado, como a las grandes mujeres fuertes, todos los hombres se le quedaban cortos. Yo con ella no me hubiese atrevido ni a intentarlo”
Publicada31 mayo 2026 01:45h
Con lágrimas en los ojos, de riguroso “negro luto” —como ella misma cantó en la copla En el último minuto— y entre palmas por bulerías.
Así recibió el pueblo de Chipiona a Rocío Jurado la noche del 1 de junio de 2006, fecha de su fallecimiento, de la que hoy se cumplen 20 años.
Aunque murió en Madrid, la cantante dejó expresamente escrito en sus últimas voluntades que su cuerpo fuera trasladado al municipio gaditano donde nació, creció y al que siempre regresaba en cuanto tenía un momento libre.


Los restos mortales de Rocío Jurado llegando al Santuario de la Virgen de Regla en Chipiona. EFE
El calor natural que provoca el llanto, unido al de finales de primavera en la Costa de la Luz, creó una atmósfera que los presentes aún recuerdan. En las inmediaciones del Santuario de la Virgen de Regla, donde llegaron los restos mortales de Rocío bajo las banderas de España y Andalucía, el dolor se palpaba en el aire.
Entró en el templo a hombros de los costaleros de la Virgen de Regla, a la que profesaba una profunda devoción. La mecieron como si fuera bajo palio. La alzaron a pulso para que su pueblo pudiera verla por última vez. Más de 22.000 personas pasaron a despedirse de ella. La veneraron como lo que era: La Más Grande.

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Rocío, feminista
Con su marcha, Rocío Jurado dejó un legado imperecedero de música en nuestro imaginario y nuestras vidas, canciones eternas que son catedrales y lecciones de moda y feminismo, antes incluso de que este término estuviera tan manoseado.
Desde los primeros años de su carrera reivindicó de manera muy activa la importancia de la igualdad entre hombres y mujeres. Eso postula y promueve el feminismo. Denunció machismo y soportó voraces críticas y situaciones en público que hoy serían impensables.
Aquí un ejemplo. En 1995, en el programa de Televisión Española, Un paseo por el tiempo, presentado por Julia Otero y Lourdes Lancho, esta última le preguntó: “¿Me puede decir la talla de sujetador que lleva?”.

“¿A ti qué te voy a decir? El único sujetador que me importa es el mental. Que es el que tú te tendrías que poner para no hacerme esas preguntas”, sentenció la Jurado.
Partidaria del divorcio mucho antes de su legalización definitiva en 1981, defensora de la abolición de la prostitución y a favor de la educación sexual, se autocalificó como “progay” en el programa Lo más +, de Canal Plus.
Sus preceptos feministas están inmortalizados en las letras de sus canciones que, aunque no las componía, las hacía propias, mano a mano con autores como Rafael de León o Manuel Alejandro. En Lo siento, mi amor lo dejó bastante claro:
Lo siento, mi amor; pero hoy te lo voy a decir, aunque puede faltarme el valor al hablarte a la cara / Lo siento, mi amor; pero ya me cansé de fingir, y pretendo acabar de una vez para siempre esta farsa / Lo siento, mi amor; lo siento, mi amor; lo siento, mi amor /
Hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo, que mi cuerpo no tiembla de ganas al verte encendido / Y tu cara y tu pecho y tus manos parecen escarcha; y tus besos que ayer me excitaban, hoy no me dicen nada.
También una mujer le cantó por primera vez a la masturbación femenina, otro tabú para su época. Amores a solas decía lo siguiente: Mi mente volando, mis manos que juegan, me siento flotando. Mi cuerpo se entrega…
Rocío tumbó todos los esquemas conservadores de la idea de mujer que defendía el régimen franquista sin miedo alguno.
“Tanto machismo me apabulla”. “Soy feminista. No soy detractora del hombre, soy defensora de los derechos de la mujer, que es diferente”. “Hay que ser feminista”. Estas son sólo algunas de las frases pronunciadas por Rocío Jurado en público en las décadas de los 70, los 80 y los 90 en distintos formatos televisivos.
Rocío, en la intimidad

Fotografía de Rocío Jurado y Manuel Alejandro, el mejor aliado de sus canciones.
Para conocer a Rocío Jurado un poco más de cerca, Magas ha contactado con la periodista y escritora Marina Bernal. Esta profesional no solo trató personalmente a la intérprete de Como una ola, sino que además ha escrito dos libros sobre ella.
El primero, Canta, Rocío, canta (2019, Sevilla Press) y el segundo, Rocío, 20 años contigo (2025, Sevilla Press).
En conversación con esta revista, Bernal declara que “todo el mundo coincide en lo mismo cuando habla de ella: en su cercanía”, resume.
Más allá de la artista descomunal que llenó escenarios y marcó una época en la música española, hay una idea que sobrevuela por la figura de Rocío: su humanidad.

La periodista Marina Bernal en plena entrevista con Rocío Jurado. Sevilla Press Cedida
“Era lo que más me sorprendía y fascinaba”, explica la también colaboradora de televisión. “Era una mujer cercana y empática, no solo con su familia o con sus amigos, sino con cualquiera que tuviera al lado”, prosigue.
La periodista sevillana rememora que la cantante jamás olvidó sus raíces ni el entorno humilde del que procedía: “Cuando alguien alcanza una posición como la suya es fácil perder perspectiva, pero ella nunca dejó de tender la mano a los demás. Tenía muy claro que el secreto de la vida también está en ayudar”.
Bernal recuerda especialmente el testimonio que Jesús Quintero le dio para uno de sus libros. El genio de los silencios le desveló que Rocío Jurado permaneció a su lado durante uno de los momentos más difíciles de su vida, cuando atravesó una grave depresión.
“Siempre estaba para los demás. Y eso es algo que se repiten todas las voces con las que conté para mis libros”, resume.

La escritora Marina Bernal con su último libro, 'Rocío, 20 años contigo'. Sevilla Press Cedida
En el citado tomo, también aparecen nombres como los de Nieves Herrero, Isabel Gemio o Luis del Olmo, que subrayan otra de las características esenciales de Rocío Jurado: su dedicación absoluta a la música. “Tenía clarísima su vocación desde niña. Vivía para cantar”, apunta Bernal.
¿Y si tuviera que definirla con una sola palabra? Marina no duda y es directa: “Pasión”. Y desarrolla la idea: “Pasión por la vida, por la música y por el ser humano. Para mí, Rocío era la pasión de vivir, de amar y de cantar”.
Pero ¿cómo hubieran sido estos 20 años si Rocío Jurado hubiera estado viva? En todos los sentidos: ¿seguiría en los escenarios? ¿seguiría siendo esa mujer tan cercana con la prensa como solía ser? ¿qué hubiera cambiado?
“Estoy convencida de que seguiría vinculada a la música”, asegura.
Aunque piensa que hubo una faceta artística que quedó pendiente de explorar: la interpretación. “A Rocío le habría encantado hacer un musical. Creo que tenía una dimensión como actriz que nunca terminó de desarrollarse. Yo creo que eso le quedó pendiente: hacer más cine y un musical”, reflexiona.
Aun así, Marina Bernal está segura de que habría mantenido intacta una cualidad poco habitual en las grandes estrellas: su cercanía con la prensa y con el público. “Eso formaba parte de su naturaleza. Aunque siempre protegió muchísimo su intimidad”, concluye.
Una anécdota con Rocío

La lección feminista de Rocío Jurado sigue vigente 20 años después de su muerte.
Entre los muchos recuerdos recopilados, hay un episodio que resume perfectamente ese carácter espontáneo y generoso —y por qué no decirlo, gaditano— de Rocío Jurado. Se la contó a Marina Bernal una amiga de la cantante, Maica, y tuvo lugar dentro de un taxi en Madrid.
Durante el trayecto sonó una canción suya en la radio y la artista, divertida, empezó a criticarse a sí misma imitando la voz de una señora madrileña. El taxista, sin saber quién viajaba en el asiento trasero, salió inmediatamente en defensa de la cantante. Le explicó que admiraba no solo a la diva de los escenarios, sino también a la persona que era.
La de Chipiona continuó el juego hasta preguntarle si alguna vez la había escuchado cantar en directo. El hombre respondió que no. Entonces ella comenzó a cantar allí mismo, dentro del coche, improvisando un pequeño recital privado que dejó a todos boquiabiertos.
Días después, le hizo llegar unas entradas para que él y su mujer pudieran verla actuar en el ya extinto Florida Park. “Ese tipo de gestos eran muy habituales en ella”, recuerda Bernal. “Y quizá por eso, 20 años después, sigue despertando tanto cariño”, remata.
Rocío y la moda

Rocío Jurado era una gran amante de la moda, un referente para muchas mujeres de la época. Entre sus looks, cabe recordar la impresionante bata de cola de transparencias y cientos de claveles que lució en el programa Cantares, de Lauren Postigo, en 1978. Un escándalo para el momento por su vertiginoso escote.
Por supuesto, lo hizo para entonar su tema, Un clavel —del que cuentan, por cierto, que el estribillo es una metáfora sicalíptica sobre el sexo oral y la felación—: Un clavel, un rojo, rojo clavel, un clave; a la orilla de mi boca, cuidé yo como una loca poniendo mi vida en él. Una vez más Rocío rompió con todo.
Los diseños con silueta de palabra de honor, las aberturas infinitas, los drapeados, “el golpe de melena”, como dijo de ella el periodista Carlos Herrera. Rocío era una it woman —it girl se le quedaría corto a este mujerón—.
Pero si hay una persona que sabe de moda y, por supuesto, también de Rocío—, es la diseñadora Aurora Gaviño. La creativa sevillana, mágica con sus mezclas de tejidos, colores y volantes, fue la encargada del vestuario de la última gala que La Más Grande hizo en su vida: Rocío, siempre, emitida por Televisión Española.

“Vestir a Rocío Jurado fue para mí… como ponerme el cartel luminoso de diseñadora a nivel España e internacional, sobre todo por las batas de cola, porque fueron muy diferente a lo que ella había llevado en toda su carrera”, declara la artista a esta revista.
Era el año 2005, y todavía recuerda cuando fue a casa de Rocío Jurado, a La Moraleja, para enseñarle las telas, las propuestas de colores... "Le fliparon", sentencia Gaviño.
“Utilicé unas sedas naturales superfinas que las mandé a hacer en dos colores. Había unas mezclas de tejidos y de volantes que no se habían visto nunca. Ahora sí que hay encajes de colores hechos a mano, pero en aquel entonces, no existían. Eran unos adornos muy especiales”, prosigue la diseñadora.
Pero, ¿cómo surgió este encargo? "Vino a raíz de vestir a María Teresa Campos, que siempre hacía un programa especial de la Feria de Sevilla. Todas las colaboradoras se vestían de mí, excepto Rocío Carrasco, la hija de Rocío Jurado", rememora Gaviño.
"Le envié un DVD con uno de mis desfiles para que viera mis diseños, y le encantó. Y ahí ya me llamaron. Rocío Jurado era de otro mundo. En su casa de Madrid me enseñó sus trajes de Balenciaga, de Valentino… Fue una experiencia brutal ir a probarle a su casa. Y ahí le hice la bata de cola verde, una rosa con lunares beige que sacó con Chayanne", concluye Aurora Gaviño.

Chayanne y Rocío Jurado, que lleva bata de cola de Aurora Gaviño. RTVE
Homenajes por esta efeméride
El municipio gaditano de San Fernando rindió un gran homenaje a Rocío Jurado precisamente por las dos décadas de su fallecimiento.
La artista, considerada una de las voces más universales de la música española, fue recordada con uno de los tributos más emocionantes y ambiciosos organizados hasta la fecha en torno a su figura.
El viernes 29 de mayo, el histórico Real Teatro de Las Cortes acogió X la Jurado, un espectáculo de gran formato creado para conmemorar el vigésimo aniversario del adiós de la cantante. Además, la celebración coincide con un año especialmente simbólico para la música gaditana.
Este 2026 también se cumplen 75 años del nacimiento de Camarón de la Isla, gran referente del flamenco y amigo de Rocío Jurado. Ambos artistas, nacidos en la provincia de Cádiz, cuentan con centros de interpretación en sus localidades de origen, un reconocimiento a un legado que continúa vivo y supera generaciones y fronteras.
Por otra parte, el 30 de mayo la asociación RJ La Más Grande celebró en Chipiona distintos actos con motivo del Día Internacional de Rocío Jurado, una fecha marcada también por el recuerdo del 20 aniversario de la desaparición de la artista.
La programación fue presentada en mayo por su hija pequeña, Gloria Camila Ortega, presidenta de la asociación. Desde el Ayuntamiento detalló las actividades previstas para esta jornada tan especial.
Los actos arrancaron a las 11:00 horas con una misa en el Santuario de Nuestra Señora de Regla en memoria de la cantante. Durante la ceremonia sonaron algunas de las canciones más emblemáticas de su carrera, en un ambiente cargado de emoción.
Tras la eucaristía, los asistentes se trasladaron hasta la estrella dedicada a Rocío Jurado, ubicada junto al Humilladero, el templete histórico edificado sobre el pozo donde, según la tradición, estuvo oculta la imagen de la Virgen de Regla.
En ese enclave, la asociación descubrirá una placa conmemorativa y ofrecerá una explicación sobre este espacio dedicado a la Jurado.
A continuación, el tributo seguirá con una visita al mausoleo de Rocío Jurado, en el cementerio municipal de San José, donde la organización ha adelantado que habrá “alguna sorpresa” para los asistentes.
La jornada concluyó con una comida prevista a las 14:30 horas en el Hotel Chipiona.
Gloria Camila Ortega quiso agradecer la implicación de todas las personas y entidades que colaboran cada año para mantener vivo el recuerdo de una de las grandes figuras de la música española.
