Antonio Rendón . El Excmo. Ateneo de Sevilla acogió en su salón de actos la conferencia titulada “El Arte Románico en Navarra I”, que fue impartida por don José Miguel Valderrama Esparza, presidente del Hogar Navarro en Sevilla. El acto contó con la presentación de don Luis Martín Domingo, ingeniero topógrafo y socio de la institución, y estuvo presidido por don Miguel Cuevas Pérez, bibliotecario del Excmo. Ateneo de Sevilla.
La sesión fue acompañada de la proyección de una cuidada selección de imágenes que permitirá al público aproximarse a la riqueza y diversidad del patrimonio románico navarro, tanto en su vertiente arquitectónica como escultórica, así como a otros bienes de notable valor histórico-artístico.
El arte románico, considerado la primera gran corriente artística de ámbito europeo, se desarrolló en los territorios hispánicos entre el siglo XI y los albores del siglo XIII, en paralelo a lo sucedido en amplias regiones del continente. Este estilo reflejó con singular claridad los rasgos esenciales de una sociedad feudal profundamente marcada por la religiosidad, y su expansión se vio favorecida por la acción de diversas órdenes monásticas, así como por la consolidación de grandes rutas de peregrinación, entre las que destaca el Camino de Santiago.
En este contexto, el antiguo Reino de Navarra, atravesado por relevantes itinerarios jacobeos, se configuró tempranamente como un foco de primer orden en el desarrollo del románico peninsular. Desde las estribaciones pirenaicas hasta las tierras de la ribera del Ebro, el territorio navarro conserva un notable conjunto de 54 monumentos declarados Bien de Interés Cultural (BIC), que integran un catálogo de extraordinaria relevancia dentro del patrimonio histórico español.
La conferencia centró su atención en una selección significativa de estos enclaves, especialmente aquellos situados a lo largo del denominado Camino Aragonés, vía que accede a Navarra por el este, a través del eje Sangüesa–Leyre, tras su paso por Jaca y el norte del antiguo reino de Aragón desde el puerto pirenaico de Somport. Este itinerario constituye un testimonio privilegiado de la difusión artística y espiritual del románico, y permite comprender la singularidad de su implantación en el ámbito navarro.
El acto se presenta, así, como una valiosa oportunidad para profundizar en el conocimiento de uno de los capítulos más relevantes del arte medieval europeo, desde una perspectiva rigurosa y accesible al público interesado.
Fotografía Antonio Rendón Domínguez
